Título Cuarto

TITULO IV

ÓRGANOS DE GOBIERNO DE LA HERMANDAD

CAPÍTULO PRIMERO: EL CABILDO GENERAL.

SECCIÓN PRIMERA. ATRIBUCIONES, CLASES Y FORMA DE PROCEDER.

 Regla 70ª. El Cabildo General de la Hermandad es la asamblea de todos sus hermanos y hermanas con derecho a voz y voto y constituye el supremo órgano deliberante y ejecutivo de aquélla, con plena soberanía sobre todos los aspectos de sus actividades espirituales y materiales, aunque sujeto a las disposiciones de la Autoridad Eclesiástica y a estas Reglas.

                Le corresponde todo acto de disposición y, en general, cuanto a tenor de estas Reglas exceda de la competencia del cabildo de Oficiales, y sus acuerdos obligan a todos los miembros de la Hermandad, incluso a los no asistentes o a los que se hubiesen manifestado disconformes.

 Regla 71ª. El Cabildo General puede revisar todos los acuerdos del de Oficiales. Podrá también revocarlos excepto si, habiendo sido adoptados legítimamente, afectan a tercera persona, sea o no miembro de la Hermandad.

               Todo acuerdo de revocación precisará de la mitad más uno de los votos de los asistentes al Cabildo General.

 Regla 72ª– Son Cabildos Generales y obligatorios los de Salida e Iniciativas, de Cuentas y de Elecciones.

                Los restantes que se celebren según lo previsto en estas Reglas tendrán el carácter de Extraordinarios.

 Regla 73ª. Los Cabildos Generales se convocarán haciendo saber a los hermanos su carácter, fecha, hora, lugar de celebración y orden del día del mismo. La convocatoria podrá hacerse por comunicación individual, carteles,   a través del Boletín de la Hermandad, o por anuncio en los medios de difusión locales, incluso a través del denominado correo electrónico, a juicio del Cabildo de Oficiales. En cualquier caso deberán llegar a conocimiento de los hermanos cuarenta y ocho horas antes, como mínimo de la fecha prevista para su celebración.

               No se requerirá nueva convocatoria cuando el Cabildo, por su larga duración, acuerde suspender el acto y reanudarlo en fecha y horas determinadas.

Regla 74ª. Para que asistan al cabildo General se convocará al Director espiritual y a todos los hermanos con derecho a ello.

               No podrá celebrarse el cabildo, en primera citación, si no concurren, como mínimo, el cinco por ciento de los hermanos que figuren relacionados con la lista anual corriente, incluidos el Hermano Mayor y un Secretario. En Segunda citación, y con el intervalo de tiempo, respecto de la primera citación, de al menos media hora,   se celebrará con los presentes presidiendo el Oficial de más categoría y habilitándose como Secretario, si ello fuere preciso, el más antiguo de los Diputados.

 Regla 75ª. Los Cabildos Generales Ordinarios podrán conocer y decidir toda cuestión incluida en su orden del día. Los Extraordinarios sólo tratarán del asunto o asuntos que hayan motivado su convocatoria.

               En todos los Cabildos Generales el primer punto del orden del día será la lectura, para su aprobación si procede, del acta del anteriormente celebrado. En los Ordinarios el último punto de dicho orden del día será el de ruegos y preguntas.

 Regla 76ª. Los Cabildos Generales serán presididos por el Hermano Mayor, acompañado de los Consiliarios. Si asistiese el Director Espiritual, ocupará la Presidencia de Honor y dirigirá la discusión de los asuntos puramente espirituales, absteniéndose de intervenir en los restantes salvo que, por ser hermano de la Hermandad, usase de sus derechos de tal.

 Regla 77ª. Los Cabildos Generales se iniciarán con el rezo de preces impetratorias de la divina Gracia, y a continuación se tratarán los sucesivos puntos del orden del día.

                El Hermano Mayor concederá la palabra a quien lo solicite, y la retirará a quien se manifieste de forma violenta o desconsiderada, se aparte visiblemente del tema debatido o emita teorías u opiniones opuestas a la recta norma de conducta de la Hermandad.

                Cuando considere que el punto ha sido suficientemente tratado, cerrará el debate y ordenará que se vote si preciso fuere.

 Regla 78ª. Todos los hermanos con derecho a ello podrán tomar la palabra y votar en los Cabildos Generales si se encuentran al corriente en el pago de sus cuotas obligatorias o han sido dispensados de ello.

                  Los Cabildos Generales tomarán sus decisiones por consenso unánime o por mayoría de votos que, salvo lo expresamente establecido en estas Reglas, bastará que sea simple. En caso de empate el Hermano Mayor, decidirá.

               Las votaciones podrán hacerse a juicio del hermano Mayor por el sistema de brazo alzado, de voto público o de papeleta secreta. En ningún caso podrán votar por delegación, por escrito o por cualquier otro sistema los hermanos no presentes en el momento de la votación.

 Regla 79ª. Se precisará un quórum mínimo de asistencia del treinta por ciento de los hermanos con derecho a voto del último censo electoral aprobado, así como la mayoría de cuatro quintos de los presentes, para acordar la extinción de la Hermandad, la fusión con otra corporación eclesial, o la enajenación, a título oneroso o gratuito, de algún bien perteneciente al patrimonio histórico o artístico de la Hermandad o de algún inmueble de que ésta sea titular.

                   Será necesaria la mayoría de dos tercios de los presentes para la modificación de las Reglas, título, estandarte, escudo o hábito nazareno; y en general, toda cuestión de análoga trascendencia a juicio del Cabildo de Oficiales, si bien el quórum de asistencia, aun en segunda convocatoria, a exigir en estos supuestos será del diez por ciento de los hermanos con derecho a voto del antedicho censo electoral .

                   Los supuestos mencionados en los párrafos precedentes deberán ser refrendados por la Autoridad Eclesiástica a la luz del Derecho Canónico.

Regla 80ª. El capítulo de ruegos y preguntas se limitará a lo que su denominación establece, y en él no podrán adoptarse otros acuerdos que los referentes a cuestiones de trámite o protocolarias.    

                  Todos los Cabildos Generales finalizarán con el rezo de un Padrenuestro por el alma de los hermanos difuntos.

 

SECCIÓN SEGUNDA: CABILDO GENERAL DE CUENTAS

Regla 81ª. El Cabildo General de Cuentas se celebrará, cada año, en la segunda quincena de octubre, y en él conocerán los hermanos la Memoria Informativa de las actividades de la Hermandad durante el anterior ejercicio, que habrá redactado el Secretario, así como las cuentas de dicho ejercicio y el presupuesto del siguiente que serán presentadas por el Mayordomo.

               Tanto la Memoria como las Cuentas y el Presupuesto habrán sido previamente aprobados por el Cabildo de Oficiales.

Regla 82ª. El Cabildo General examinará las cuentas, pedirá los comprobantes y explicaciones que considere necesarios y las aprobará o no. En este último caso, designará una comisión de cinco miembros ajenos a la Junta que presidirá el más antiguo de ellos y suspenderá el acto señalando para su continuación una fecha dentro de los siguientes treinta días.

               La Comisión designada analizará detenidamente los motivos de disconformidad e informará al Cabildo General cuando se reanude el acto, tomándose entonces la decisión definitiva.

 

SECCIÓN TERCERA: CABILDO GENERAL DE ELECCIONES

Regla 83ª. El Cabildo General de Elecciones, que elegirá a la Junta de Gobierno de la Hermandad, se celebrará cada cuatro años en la misma fecha que el de Cuentas y a su continuación. Si, según la Sección anterior se suspendiese éste, se celebrará el de Elecciones según lo previsto.

               Previo a este Cabildo se celebrará el de convocatoria de elecciones, mediante el cual la Junta de Gobierno comunicará oficialmente a la Vicaría General la fecha, lugar y horas señalados para la celebración de las elecciones.

               La Junta de Gobierno remitirá a la Vicaría General el censo de votantes que, tras ser expuesto al conocimiento de los hermanos durante un plazo de veinte días naturales después del Cabildo de convocatoria de elecciones, , sea definitivamente aprobado por la Junta de Gobierno una vez resueltas por la misma las eventuales reclamaciones de los interesados.

              El censo de votantes a remitir a la Vicaría General comprenderá a todos los hermanos y hermanas que en el día de la fecha de las elecciones tengan derecho a voto, especificando nombre y apellidos, fecha de nacimiento, fecha de alta en la Hermandad y Cofradía y número del Documento Nacional de Identidad.

               Concluido el plazo de presentación de candidatos, la Junta de Gobierno comunicará la relación de los mismos a la Vicaría General, especificando en todo caso quienes se presentan al cargo de Hermano Mayor.

Regla 84ª. Dicho Cabildo se regirá por las siguientes normas:

  • El Vicario General nombrará uno o más representantes de la autoridad   eclesiástica, que presidirán la mesa electoral.
  • Las Candidaturas se presentarán como listas cerradas. Encabezadas por el Candidato a Hermano Mayor, no expresando necesariamente, el cargo que pudieran ocupar a futuro el resto de los hermanos que conforman dicha lista.
  • El número de Hermanos que se relacionarán en cada candidatura no será inferior a diez ni superior a veinticinco.
  • Los electores, al igual que los candidatos deberán haber cumplido, al menos,     los dieciocho años a la fecha de la celebración del mismo, sin necesidad de acreditar ninguna antigüedad en la Corporación. Si bien para el caso del Candidato a Hermano Mayor la edad mínima exigida para el desempeño de dicho cargo será de treinta años a dicha fecha y un mínimo de 5 años de antigüedad en la Hermandad. No pudiéndose ser elegido como tal en más de dos mandatos consecutivos.[1] El ejercicio de este derecho quedará supeditado a estar al corriente del pago de las cuotas. Si bien aquellos que no lo estuvieran, podrán regularizar dicha situación durante los veinte días en los que permanecerá expuesto el censo[2].
  • En cada candidato a miembro de la Junta de Gobierno no habrá de concurrir ninguna circunstancia que le incapacite según nuestro vigente Derecho Canónico.
  • Las votaciones serán secretas.
  • Cada elector depositará en una urna al efecto, una papeleta con la candidatura elegida sin que pueda llevarse a cabo sobre ésta ningún tipo de manipulación, raspadura o enmienda, en cuyo caso el voto se considerará nulo.
  • Finalizada la votación, en presencia del Director Espiritual de la Hermandad, se procederá al recuento de las papeletas y a la proclamación, en ese mismo acto, de la candidatura vencedora, que será aquella que haya obtenido la mitad más uno del total de los votos emitidos.
  • La elección surtirá efecto una vez que la autoridad eclesiástica la haya confirmado.
  • El Hermano Mayor elegido, por sí o por medio del Secretario saliente, debe solicitar la confirmación en el plazo máximo de ocho días, acompañando el acta de la elección.

Regla 85ª. – Una vez recibida su confirmación el Hermano Mayor señalará la fecha de la toma de posesión de la nueva Junta de Gobierno, que se celebrará, conforme indican estas Reglas, en un plazo máximo de diez días, a partir de la noticia oficial de la confirmación.

Regla 86ª.– El Secretario de la Hermandad y Cofradía comunicará al Vicario general la composición de la nueva Junta de Gobierno para su conocimiento y publicación en el Boletín Oficial del Arzobispado. La comunicará también al respectivo Consejo de Hermandades y Cofradías, a los efectos oportunos.

Regla 87ª.– Si cumplidas todas las disposiciones de las Reglas, la elección no hubiese sido eficaz, la mesa electoral enviará los resultados al Vicario General, al cual corresponde tomar la decisión que proceda a su juicio para garantizar la continuidad del gobierno de la Hermandad y Cofradía.[3]

Regla 88ª.- Si por cualquier causa quedara vacante el oficio de Hermano Mayor, le sustituirá transitoriamente el Teniente de Hermano Mayor, y a éste los Consiliarios por su orden, procediéndose de inmediato a la elección de toda la Junta de Gobierno conforme a los preceptos anteriores.[4]

                 La vacante producida en cualquier otro cargo de la Junta se cubrirá por cualquier hermano que reúna las cualidades y condiciones exigibles para ser candidato a miembro de una Junta de Gobierno. Dicho hermano podrá ser propuesto por el Hermano Mayor debiendo contar con el respaldo de la mayoría absoluta obtenida en el Cabildo de Oficiales que se celebre al efecto[5].

 

SECCIÓN CUARTA:CABILDO GENERALES EXTRAORDINARIOS

Regla 89ª. El Cabildo de Oficiales convocará Cabildo General Extraordinario cuando lo crea necesario por motivo importante y urgente.

                 Asimismo, lo convocará en los quince días siguientes a que lo haya solicitado, en escrito fundamentado, un número de hermanos no inferior al cinco por ciento de los inscritos en la Cofradía, si resultasen acreditadas la importancia y urgencia del asunto o asuntos a tratar.

               En su caso, el Cabildo de Oficiales comunicará por escrito, y en el mismo, plazo, al primero de los firmantes de aquella solicitud, su decisión de no convocar el Cabildo General solicitado y las causas que motivan dicha decisión.

Regla 90ª. Serán de aplicación todas las normas contenidas en la Sección 4ª, de este capítulo, para los casos de convocatoria de Cabildos Generales Extraordinarios de Elecciones.

 

CAPÍTULO SEGUNDO

CABILDOS DE OFICIALES Y JUNTA DE GOBIERNO.

SECCIÓN PRIMERA: CABILDO DE OFICIALES.

Regla 91ª. El Cabildo de Oficiales de la Hermandad es la reunión formal de los miembros de su Junta de Gobierno constituida en órgano deliberante y ejecutivo.

                   Amén de las facultades descritas en estas Reglas, serán competencia del Cabildo de Oficiales la dirección de la vida de la Hermandad, la administración de sus bienes, la gestión y resolución de los asuntos de trámite y la de aquellos de naturaleza extraordinaria cuya urgencia no permita esperar a la convocatoria y celebración del Cabildo General, al que se dará cuenta posteriormente.[6]

Regla 92ª. El Cabildo de Oficiales velará por el estricto cumplimiento tanto de lo dispuesto por la Autoridad Eclesiástica, como por lo indicado en estas Reglas, el Reglamento de Régimen Interno así como por lo acordado por el Cabildo General.

                 Asimismo compete al Cabildo de Oficiales por un lado, el fomento de los actos de culto y por otro, el desarrollo y ejecución de obras piadosas, caritativas, asistenciales y sociales de la Hermandad.

Regla 93ª. Corresponde al Cabildo de Oficiales examinar mensualmente las cuentas de ingresos y gastos que le someta el Mayordomo, aprobándolas o pidiendo las aclaraciones que estime convenientes.

                 Previa a la celebración del Cabildo General de Cuentas, el Cabildo de Oficiales evaluará las cuentas anuales de la Hermandad que, asimismo, le presentará el Mayordomo.

Regla 94ª. Como funciones indelegables del Cabildo de Oficiales están:

  • La convocatoria de los Cabildos Generales, señalando las fechas y los órdenes del día.
  • La ejecución de los acuerdos de dichos Cabildos.
  • La comunicación a la Vicaría General de la Convocatoria de los Cabildos ordinarios o extraordinarios de elecciones, señalando expresamente el lugar, día y hora de celebración de los mismos.
  • La remisión a dicha Autoridad eclesiástica de la relación de los hermanos con derecho a voto.[7]

Regla 95ª. El Cabildo de Oficiales fijará el horario y el itinerario de la estación penitencial, dando posterior cuenta al Cabildo General.

           Atendidas causas de fuerza mayor, podrá suspender o aplazar prudencialmente la celebración de la estación de penitencia.

Regla 96ª. Es deber del Cabildo de Oficiales el estudio de todas cuantas iniciativas sean propuestas ya a instancia de los componentes de dicho cabildo ya a instancia de cualquier hermano de la Hermandad. Una vez examinada su competencia para evaluar y en su caso llevar a término la iniciativa de la que se habla, decidirá y ejecutará lo propuesto o en su defecto elevará al Cabildo General convocado al efecto si la decisión excede el marco de sus competencias.

 

SECCIÓN SEGUNDA: CLASES Y FORMA DE PROCEDER

Regla 97ª. Son cabildos de Oficiales Ordinarios los que se celebren mensualmente, excepto en agosto. No obstante lo anterior, y atendidas las circunstancias, podrán tener lugar cuantas reuniones fuesen necesarias sin que la naturaleza de las mismas sea en ningún caso decisoria por cuanto esta naturaleza se reserva exclusivamente al Cabildo mensual ordinario.

                 Son Cabildos Extraordinarios los restantes que el Hermano Mayor ordene convocar cuando, a su juicio, exista causa para ello o le sea solicitado por escrito razonado de tres o más Oficiales.

Regla 98ª. La convocatoria para los Cabildos de Oficiales se hará por cédula individual y domiciliaria, en la que constarán la fecha, hora y lugar del Cabildo a celebrar, así como el orden del día a tratar. Irá expedida y firmada por el Secretario y deberá llegar a poder de los miembros de la Junta cuarenta y ocho horas antes, al menos, de la prevista para su celebración.

Regla 99ª. Para todos los Cabildos de Oficiales deberá ser citado el Director Espiritual de la Hermandad ocupando, en su caso, la presidencia de honor, dirigiendo en todo momento la discusión sobre los asuntos   espirituales y absteniéndose en los restantes asuntos salvo que hiciese uso, si a la Hermandad perteneciere, del derecho que como hermano de la cofradía le ampara.

Regla 100ª. El Cabildo de Oficiales no se entenderá válidamente constituido si no concurriesen al menos diez Oficiales en primera convocatoria, incluyéndose entre estos, de manera obligatoria, al Hermano Mayor, un Secretario y un Censor. Queda excluida la facultad de votar por carta o por procurador[8].

                 Dicho Cabildo de Oficiales quedará válidamente constituido en segunda convocatoria con la asistencia de al menos cinco Oficiales, presidiendo el de más categoría y habilitándose como Secretario a uno de los Diputados si preciso fuera.[9]

Regla 101ª. La mesa presidencial del Cabildo de Oficiales se constituirá según lo previsto en la Regla 76, y los restantes miembros de la Junta ocuparán indistintamente y sin prelación alguna los demás lugares de la sala de Cabildos.

Regla 102ª. Corresponde al Hermano Mayor establecer el Orden del Día del cabildo de Oficiales, cuyo primer punto será la lectura del acta del anteriormente habido para su aprobación si procede. También le corresponde dirigirlos a tenor de lo establecido en la Regla 77ª.

Regla 103ª. El Cabildo de Oficiales adoptará las decisiones por mayorías simples. El Cabildo de Oficiales finalizará con el capítulo de ruegos y preguntas, para posteriormente dirigirse todos los miembros de la Junta a la Capilla donde se rezará un Padrenuestro, y un Avemaría ante los titulares de la Cofradía.

 

SECCIÓN TERCERA: JUNTA DE GOBIERNO

Regla 104ª. La Junta de Gobierno de la Hermandad deberá integrarse por el Hermano Mayor y, en función del número de personas que hayan conformado la candidatura, un Teniente Hermano Mayor, hasta dos Consiliarios, dos Censores, dos Mayordomos, dos Secretarios, un Diputado de Caridad, dos Priostes, un Diputado Mayor de Gobierno y Siete Diputados, de tal forma que podrán existir cargos en los que sólo exista un solo miembro que represente y ostente cualquiera de los antedichos cargos.

Regla 105ª. El mandato de cada Junta de Gobierno tendrá una duración de cuatro años, y sus miembros tomarán posesión de los cargos en los diez días siguientes a la efectividad de su elección, tras juramento de desempeñarlos bien y fielmente.

                     La toma de posesión se hará ante el Director Espiritual de la Hermandad a la conclusión de la Eucaristía celebrada con motivo de dicha toma de posesión.

                   Se considerará efectiva la elección cuando la Autoridad Eclesiástica haya confirmado al Hermano Mayor electo, a la vista del Acta de la misma, que le habrá sido elevada dentro de los ocho días siguientes a la celebración del Cabildo General.

Regla 106ª. La Junta de Gobierno presidirá la Hermandad y Cofradía cuando ésta se reúna corporativamente. Sus miembros, y a la cabeza de ellos el Hermano Mayor, prestarán especial atención al engrandecimiento principalmente espiritual y, en segundo lugar, material de aquélla, procurando ser en todo momento ejemplo y modelo no sólo para los restantes hermanos sino para la sociedad en general.[10]

 

SECCIÓN CUARTA: LOS OFICIALES Y SUS CARGOS

Regla 107ª. Además de cuantas funciones, privilegios, derechos y obligaciones se derivan del texto de estas Reglas, corresponde al Hermano Mayor de la Hermandad representarla con plena eficacia jurídica y a todos los efectos en toda clase de actos públicos y privados, en ceremonias religiosas y civiles, y ante los Tribunales eclesiásticos y civiles de cualquier índole y jurisdicción, pudiendo al efecto otorgar los poderes precisos a favor de los Letrados y Procuradores que señale el Cabildo de Oficiales[11], al mismo tiempo es competencia del Hermano Mayor el cuidar de que los miembros de la Hermandad y Cofradía se formen debidamente para el ejercicio del apostolado propio de los laicos.

Regla 108. ª Dejando a salvo el derecho del Director Espiritual a la presidencia honorífica en todos los actos de la Hermandad, excepto en la estación de penitencia, corresponde al Hermano Mayor presidirla en los cultos y ceremonias que organice aquélla o a los que asista. Le corresponde también suscribir los escritos que dirija a las Autoridades y Organismos Superiores, y autorizar con su visto bueno las actas, certificaciones, diligencias y comunicaciones extendidas o expedidas por el Secretario.

Regla 109ª. El Hermano Mayor coordinará el ejercicio de las funciones de los restantes miembros de la Junta de Gobierno, urgiéndoles el cumplimiento de sus obligaciones, amonestándoles y dando cuenta, si preciso fuera, al Cabildo de Oficiales.

                 En caso de vacantes en la Junta, propondrá a dicho Cabildo los nombres de los hermanos que, a su juicio, deban habilitarse para cubrir aquéllas.

Regla 110ª. Sólo el Hermano Mayor podrá ordenar, una vez iniciada cualquiera de las dos estaciones de penitencia y por graves razones, que el cortejo procesional de la Hermandad regrese sin finalizarla, que permanezca en la Parroquia de Santa María de la Encarnación o que se cobije en otro lugar.

Regla 111ª. El Hermano Mayor tiene el privilegio, personalísimo e indelegable, de intervenir en cualquiera de las votaciones en que participe con voto cualificado en caso de empate[12].

Regla 112ª. El Hermano Mayor podrá delegar para cualquier comisión de trámite en otro miembro de la Junta de Gobierno. En caso de baja, ausencia o enfermedad duraderas, imposibilidad, incapacidad, renuncia o cese, será sustituido por el Teniente de Hermano Mayor, en primer lugar, y por los Consiliarios por su orden, y sucesivamente por los Censores, y en ningún caso por los Mayordomos o Secretarios.

Regla 113ª. El Teniente de Hermano Mayor y los Consiliarios son los asesores próximos y directos del Hermano Mayor en quienes éste delegará ordinariamente su representación. Le sustituirán por su orden en los casos previstos, asumiendo todas sus prerrogativas, derechos y obligaciones hasta tanto que aquél no se reintegre al ejercicio de su cargo o se designe nuevo Hermano Mayor[13].

Regla 114ª. De manera individual o colectiva el Teniente Hermano Mayor, el Consiliario primero, y en su defecto el segundo, podrán ordenar que se convoque Cabildo Extraordinario de Oficiales cuando, sin causa suficiente, el Hermano Mayor haya dejado de convocar dos o más de los Ordinarios, o cuando conociere de alguna actuación de éste que sea contraria al espíritu de estas Reglas y que deba ser conocida del Cabildo. En éste, al que se citará al Hermano Mayor, se adoptará el acuerdo procedente aun en su ausencia.

Regla 115ª. Los Censores de la Hermandad cuidarán de que todos los hermanos cumplan sus obligaciones, interesando de ellos la rectificación de los actos contrarios a las Normas Diocesanas, las Reglas o a los acuerdos de Cabildo General, y dando cuenta de las faltas observadas al Hermano Mayor o, si éste fuese su autor, al Teniente de Hermano Mayor o Consiliario, primero o segundo, a los efectos previstos en la Regla anterior.

Regla 116ª. Corresponde a los censores visar las cuentas anuales antes de su presentación por el Mayordomo al Cabildo de Oficiales e informar las solicitudes de ingreso en la Hermandad. El Censor primero presidirá la comisión de Celadores que el Jueves Santo y Viernes Santo, vigilará la presentación y atuendo de los hermanos nazarenos a su llegada a la Ermita de Santa Ana.

Regla 117ª. El Mayordomo primero de la Hermandad será el encargado de la guarda, conservación y administración de los bienes de aquélla, de los que al tomar posesión recibirá el correspondiente inventario, al que irá agregando los de nueva adquisición y del que deducirá, con conocimiento del Cabildo de Oficiales, los que justificadamente se consuman, inutilicen o deterioren sin recomposición posible.

Regla 118ª. Será igualmente el depositario y administrador de los fondos de la Cofradía con los que atenderá sus gastos que si, fuesen extraordinarios, necesitarán la previa autorización del Cabildo de Oficiales o, en su caso, del General.

                   Cuidará de la exacta percepción de los ingresos fijos y eventuales de la Hermandad, poniendo al cobro los recibos de limosnas y cuotas, percibiendo donaciones, subvenciones, legados y mandas, abriendo cepillos y cobrando talones, libramientos, fianzas, depósitos, indemnizaciones y compensaciones y, en general, percibiendo por sí cuanto no precise de la intervención del Hermano Mayor como representante de la Hermandad.

                   Los gastos e ingresos fijos serán objeto de un presupuesto anual que confeccionará el Mayordomo primero para su sometimiento al Cabildo General de Cuentas y a la Vicaría General del Arzobispado.

Regla 119ª. El Mayordomo primero y el Diputado de Caridad serán los depositarios y administradores de los fondos de la Bolsa de Caridad, con las mismas facultades, derechos y obligaciones que las que le atribuye la Regla anterior al Mayordomo primero.

Regla 120ª. Llevará los libros necesarios para la contabilidad de la Hermandad y de su Bolsa de Caridad, y archivará los comprobantes de ingresos y gastos, cuyo resumen mensual presentará al Cabildo de Oficiales, y dejará expuesto en la Secretaría de la Hermandad. Anualmente, después que los comprobantes y las cuentas hayan sido verificados por los Censores y aprobados por el Cabildo de Oficiales, los pondrá a disposición del Cabildo General, al que someterá las referidas cuentas anuales para su aprobación y su posterior presentación a la Autoridad Eclesiástica.

Regla 121ª. Deberá tener reconocida su firma, al igual que las del Hermano Mayor, y Mayordomo Segundo como necesarias para extraer de manera mancomunada con al menos dos de dichas tres firmas, fondos de las cuentas bancarias abiertas por la Hermandad.

Regla 122ª. El Mayordomo primero formará parte de todas las comisiones designadas para la adquisición o enajenación de bienes y para todos los actos de contenido económico. Pedirá proyectos y presupuestos, concertando los necesarios contratos con la aprobación del Cabildo de Oficiales y la intervención, en su caso, del Hermano Mayor como representante de la Hermandad.

                 Cualquier anomalía que pueda producirse será subsanada en forma que no se siga perjuicio para la Hermandad.

Regla 123ª. El Secretario primero de la Hermandad, como fedatario de ella, intervendrá en todos sus actos de gobierno y formará parte de todas las comisiones designadas dentro de la propia Junta de Gobierno o, llegado el caso, dentro de la propia Hermandad.

                       Llevará el estandarte de aquélla, cuando se reúna corporativamente, asistido de hermanos con varas; leerá el voto o Juramento en la Función Principal de Instituto, y autorizará los documentos y certificaciones que se expidan, estampando en ellos, además el sello de la Hermandad que estará bajo su custodia.

Regla 124ª. Corresponde al Secretario primero cursar las citaciones para los Cabildos y extender y leer en ellos las actas de los mismos y despachar la correspondencia de la Cofradía, custodiar su archivo y diligenciar la apertura y cierre de los libros reglamentarios.

                   Tendrá actualizados el libro y fichero de los miembros de la Hermandad, reflejando las altas y bajas que se produzcan, con mención de sus fechas y motivos. Anualmente, hará una lista de todos ellos por orden de antigüedad, y extenderá los recibos de sus cuotas que entregará al Mayordomo, con cuya intervención repartirá las papeletas de los sitios del cortejo procesional, cuya lista hará según lo establecido por estas Reglas.

Regla 125ª. El Prioste primero de la Hermandad organizará los cultos, designando celebrantes, predicadores y personal auxiliar eligiendo su vestuario y disponiendo el montaje y exorno de los altares.

                   Dirigirá el montaje y desmontaje de los pasos procesionales, vigilando que el traslado de las imágenes se haga con el máximo respeto y cuidado.

                   Previamente a las dos salidas procesionales acondicionará las insignias de la Hermandad, situándolas en el altar mayor de la ermita a la vista de cuantos fieles visitaren el templo durante la jornada del Jueves Santo.

Regla 126ª. Cuidará de la conservación y limpieza de la Ermita y Casa, de los altares, cuadros, vestiduras de Imágenes y ornamentos, candelería y en general de todos los enseres destinados al culto.

Regla 127ª. El Mayordomo primero, el Secretario primero y el Prioste primero podrán auxiliarse, para cualquiera de sus funciones, del Mayordomo segundo, del Secretario Segundo y Prioste Segundo, los cuales les sustituirán con sus mismos derechos y obligaciones en los casos previstos de ausencia o imposibilidad tal y como se prevén y regulan en estas Reglas para el Hermano Mayor.

Regla 128ª. El Diputado Mayor de Gobierno de la Hermandad organizará la estación de penitencia, así como los vía crucis en los que la Hermandad participe siguiendo los turnos rotatorios que a través del Ordinario de la localidad se establezcan proponiendo, en su caso y conforme a las circunstancias, al Cabildo de Oficiales el nombramiento de Celadores, Fiscales de pasos y diputado de Cruz. A todos ellos dará las oportunas instrucciones para que se cumpla el horario establecido y para que se desarrolle la estación de penitencia o el vía crucis con las notas de devoción, silencio y orden tradicionales.

                 Con las excepciones previstas en estas Reglas, el Diputado Mayor de Gobierno ostenta plena autoridad y responsabilidad sobre el cortejo procesional, correspondiéndole la realización de las gestiones necesarias para solucionar los problemas que puedan presentarse durante la estación de penitencia o el vía crucis, y estando facultado incluso para disponer, ante inesperados obstáculos físicos o materiales no removibles, mínimos cambios de itinerario de la totalidad o parte del cortejo.

Regla 129ª. Formará parte de todas las comisiones que se designen para el estudio y resolución de los asuntos relacionados con la estación de penitencia o el vía crucis, interviniendo en las diligencias y negociaciones relativas a ella.

Regla 130ª. Toda Junta de Gobierno contará con un Diputado llamado de Juventud cuya función será la de coordinación entre la referida Junta de Gobierno y el grupo de jóvenes cofrades, así como el fomento, apoyo y proyección de cuantas actividades religiosas, asistenciales, sociales o económicas emprendan. Los Diputados de la Hermandad prestarán su personal cooperación y concurso para cuantas tareas, diligencias y prestaciones se encaminen al mejor desenvolvimiento de la vida espiritual y material de aquélla, poniendo el mayor celo en la ejecución de las disposiciones del Cabildo General y de Oficiales, que podrá asignarles funciones concretas.

Regla 131ª. El Cabildo de Oficiales, a propuesta del Mayordomo, Secretario y Prioste primero, asignará a cada uno de ellos dos Diputados y hasta tres hermanos auxiliares que les ayuden en sus funciones

Los mencionados oficiales no podrán solicitar tal ayuda sin justificar que tienen asignadas funciones activas a sus respectivos segundos cargos.

Los hermanos auxiliares que designe el Cabildo de Oficiales no podrán asistir a las reuniones de éste.

Los dos Mayordomos, los Diputados asignados a Mayordomía, el Diputado de Caridad y en su caso los hermanos auxiliares de la misma, bajo la presidencia del Hermano Mayor, integran el Consejo de asuntos económicos de la Hermandad.

 

SECCIÓN QUINTA: CESE DE LOS OFICIALES

Regla 132ª. Los miembros de la Junta de Oficiales cesarán en sus cargos por causar baja en la Hermandad, por renuncia, por imposibilidad de atenderlos, por sanción y por incapacidad para desempeñarlos.

La renuncia se dirigirá por escrito al Cabildo de Oficiales, que se reserva la potestad de aceptar o no la misma.

Regla 133ª. Se considerará imposibilitado para atender sus obligaciones al Oficial que, por razones de trabajo, de domicilio o cualquier otra, deje de asistir a las reuniones del Cabildo de Oficiales, al que corresponderá exclusivamente decidir cuándo tal inasistencia es razón suficiente para motivar el cese en el cargo desempeñado.

Regla 134ª. Los Oficiales cesarán por sanción, además de por los motivos establecidos en la Regla 59, si faltasen gravemente a las obligaciones propias de su condición o del cargo. Tal cese será acordado por el Cabildo de Oficiales después de haber ordenado la incoación del expediente previsto en la Regla58ª, y del mismo modo se dará cuenta al siguiente Cabildo General.

El expediente será archivado si el Oficial renunciase a su cargo, siendo de aplicación lo previsto por la Regla 59ª, párrafo 4º.

Regla 135ª. La mayoría absoluta del Cabildo General podrá acordar la separación de su cargo del Oficial al que considere incapaz para desempeñarlo por causas distintas a las merecedoras de sanción. La propuesta de separación se incluirá en el orden del día del Cabildo General por acuerdo del de oficiales o a instancias de un número de hermanos no inferior al cinco por ciento del total de los inscritos, que lo solicitará por medio de escrito razonado a dicho Cabildo de Oficiales.

Si éste acordase no haber lugar a dicha solicitud, lo comunicará también por escrito al primero de los firmantes de aquélla.

SECCIÓN SEXTA: VACANTES EN LA JUNTA GOBIERNO

Regla 136ª. Si vacase definitivamente el cargo de Hermano Mayor, su sustituto lo ejercerá hasta el siguiente Cabildo General Ordinario de Elecciones. Pero si por sucesivas sustituciones lo ejerciera alguno de los Censores, deberá convocar Cabildo General Extraordinario de Elecciones, dentro del mes siguiente a su toma de posesión para que sean elegidos, según lo establecido y para un período de tiempo igual al que restase de mandato a la Junta de Gobierno en funciones, nuevo Hermano Mayor, Teniente Hermano Mayor Consiliarios y demás cargos vacantes o que no estuviesen desempeñados por los hermanos elegidos en el anterior Cabildo de Elecciones.[14]

Regla 137ª. El Cabildo General Extraordinario de elecciones convocado elegirá nueva y completa Junta de Gobierno, adelantándose al final de mandato de la anterior, si con el supuesto previsto en la Regla que antecede coincidiera que ambos cargos de Mayordomo o de Secretarios estuviesen vacantes o desempeñados por hermanos no elegidos en el correspondiente Cabildo General de Elecciones. Igual se procederá si dichas circunstancias afectasen a diez o más cargos y entre ellos a los de Hermano Mayor, ambos Mayordomos o ambos Secretarios.

Regla 138ª. Hasta la celebración del Cabildo General Extraordinario de Elecciones previsto en la Regla anterior los Oficiales continuarán en sus funciones con plenitud de atribuciones. Si no fuese posible o dichos oficiales hiciesen dejación de sus obligaciones, la Hermandad será administrada por una comisión de cinco de sus hermanos más antiguos encargada, asimismo, de convocar el correspondiente Cabildo General.

Regla 139ª. Para cubrir los cargos de los sustitutos previstos en la Regla109ª, del Diputado de Caridad, del Diputado Mayor de Gobierno, o de ambos Mayordomos, Secretarios o Priostes, el Cabildo de Oficiales habilitará hasta la fecha del siguiente Cabildo de Elecciones a alguno de sus miembros o, si es necesario, a algún otro hermano, dando cuenta de ello al inmediato Cabildo General.

Las vacantes de Consiliarios y Diputados no se cubrirán, mientras que para cubrir las de Censores sólo podrán habilitarse sendos Diputados.

 

CAPÍTULO III

CABILDO DE CANASTILLAS Y JUNTA DE DISCIPLINA

Regla 140ª. Los hermanos Celadores o Canastillas, el Diputado de Cruz y los Fiscales de pasos se reunirán una vez, al menos, antes de la salida procesional anual y otra vez después de la misma.

A tales Cabildos asistirán el Hermano Mayor, los Censores, el Diputado Mayor de Gobierno y el Secretario, que actuará como tal, y se desarrollarán según las normas establecidas en estas Reglas.

Regla 141ª. En el Cabildo precedente a la estación de penitencia se dará cuenta, para su cumplimiento, de los acuerdos adoptados en relación con aquélla por Cabildos General y de Oficiales, y se adoptarán las providencias oportunas para el mejor éxito de la labor de los Celadores, a los que el Diputado Mayor de Gobierno asignará los correspondientes tramos, designando igualmente los que han de formar la comisión que tanto en la noche del Jueves Santo como en la mañana del Viernes Santo, cuidará en la Ermita de la presentación y atuendo de los hermanos nazarenos a su llegada a aquélla.

Regla 142ª. Habrá de celebrarse un Cabildo posterior a las estaciones de penitencia, denominado Junta de Disciplina, en el que los Celadores darán cuenta de las incidencias habidas durante aquéllas y de los hermanos que hayan infringido las Reglas y normas, adoptándose sobre el particular las pertinentes propuestas de acuerdos que serán elevadas al Cabildo de Oficiales.

Este Cabildo habrá de celebrarse dentro de los quince días posteriores al Viernes Santo.


 

[1] Art. 30 de las Normas Diocesanas sobre limitación del número de mandatos consecutivos de un mismo Hermano Mayor.

[2] Cfr. Art. 33 de las Normas Diocesanas para Hermandades y Cofradías de 1997.

[3] Cfr. Art. 50 de las Normas Diocesanas para Hermandades y Cofradías de 1997: “…la mesa electoral enviará los resultados al Vicario General, al cual corresponde tomar la decisión que proceda a su juicio para garantizar la continuidad del gobierno de la Hermandad y Cofradía”.

[4] Art., 51 de las Normas Diocesanas para Hermandades y Cofradías de 1997.

[5] Art. 51.2 de las Normas Diocesanas para Hermandades y Cofradías de 1997.

[6] Art. 27 de las Normas Diocesanas para Hermandades y Cofradías de 1997.

[7] El desarrollo de las competencias que establecen los arts. 27 y 29 de las Normas Diocesanas se contemplan a lo largo de todas estas reglas así como las previstas en la sección segunda de este capítulo.

[8] Canon 167 del C. de D.C..

[9] Art. 37 de las Normas Diocesanas. Cánones 127 y 166 y ss.. “Cuando el derecho establece que, para realizar ciertos actos, el Superior necesita el consentimiento o consejo de algún colegio o grupo de personas, el colegio o grupo debe convocarse a tenor del canon 166.(…) Canon 167: Hecha legítimamente la convocatoria , tiene derecho a votar quienes se hallen presentes en el lugar y días señalados en la convocatoria(…)

[10] Art. 33.2 de las Normas Diocesanas de Hermandades y Cofradías de 1997. Canon 329 del C. de D.C.”Los presidentes de las asociaciones de laicos deben cuidar de que los miembros de su asociación se formen debidamente para el ejercicio propio de los laicos.”

[11] Art. 33.1 de las Normas Diocesanas de Hermandades y cofradías de 1997.

[12] Cánones del C. de D.C.119: “2º cuando se trate de otros asuntos, es jurídicamente válido lo que, hallándose presente la mayor parte de los que deber ser convocados, se aprueba por mayoría absoluta de los presentes; si después de dos escrutinio persistiera la igualdad de votos, el presidentes puede resolver el empate con su voto. 3ª Mas lo que afecta a todos y cada uno, deber ser aprobado por todos.”

[13] Art. 34 de las Normas Diocesanas:”Las Reglas determinarán la distribución de oficios entre los miembros de la Junta de Gobierno.”

[14] Reglas 108 y ss., del presente proyecto.

[15] Art. 27 de las Normas Diocesanas para Hermandades y Cofradías de 1997.

[16] El desarrollo de las competencias que establecen los arts. 27 y 29 de las Normas Diocesanas se contemplan a lo largo de todas estas reglas así como las previstas en la sección segunda de este capítulo.

[17] Canon 167 del C. de D.C..

[18] Art. 37 de las Normas Diocesanas. Cánones 127 y 166 y ss.. “Cuando el derecho establece que, para realizar ciertos actos, el Superior necesita el consentimiento o consejo de algún colegio o grupo de personas, el colegio o grupo debe convocarse a tenor del canon 166.(…) Canon 167: Hecha legítimamente la convocatoria , tiene derecho a votar quienes se hallen presentes en el lugar y días señalados en la convocatoria(…)

[19] Art. 33.2 de las Normas Diocesanas de Hermandades y Cofradías de 1997. Canon 329 del C. de D.C.”Los presidentes de las asociaciones de laicos deben cuidar de que los miembros de su asociación se formen debidamente para el ejercicio propio de los laicos.”

[20] Art. 33.1 de las Normas Diocesanas de Hermandades y cofradías de 1997.

[21] Cánones del C. de D.C.119: “2º cuando se trate de otros asuntos, es jurídicamente válido lo que, hallándose presente la mayor parte de los que deber ser convocados, se aprueba por mayoría absoluta de los presentes; si después de dos escrutinio persistiera la igualdad de votos, el presidentes puede resolver el empate con su voto. 3ª Mas lo que afecta a todos y cada uno, deber ser aprobado por todos.”

[22] Art. 34 de las Normas Diocesanas:”Las Reglas determinarán la distribución de oficios entre los miembros de la Junta de Gobierno.”

[23] Reglas 108 y ss., del presente proyecto.