Título Quinto

TITULO V

PATRIMONIO, RECURSOS Y ADMINISTRACIÓN DE LA HERMANDAD.

Regla 143ª. El patrimonio de la Hermandad está integrado por todos sus bienes, derechos y acciones. Aquellos constarán en el libro inventario en el que se asentará la altas, bajas y modificaciones sustanciales que se produzcan así como sus causas.

En la administración de los referidos bienes y derechos debe brillar siempre la caridad cristiana y la sobriedad evangélica, compatibles con la dignidad y el decoro propios de nuestra tradición y del culto debido al Señor.

Para subvenir a las necesidades de la Diócesis la Hermandad aportará al Fondo Común Diocesano una cantidad anual proporcional a sus ingresos ordinarios, no siendo menos del 5 % de los mismos.

La Bolsa de Caridad, per se, no podrá tener patrimonio propio.

A los efectos de lo previsto en el cánon 1280 del Código de Derecho Canónico la Junta de Gobierno promoverá la creación de un Consejo Económico cuyas funciones y composición se desarrollarán a través del Reglamento de Régimen Interno

Regla 144ª. Los recursos ordinarios de la Hermandad serán las cuotas semestrales o anuales que satisfagan los hermanos, así como la aportación anual con la que se sufraga las salidas procesionales y que satisfacen todos aquellos miembros de la Hermandad que desean formar parte del cortejo expresado.

La Hermandad aportará, al menos, el 5 % de los recursos ordinarios correspondientes a cada ejercicio económico al Fondo Común Diocesano.

 El importe tanto de las cuotas semestrales o anuales así como el importe de la cuota de salida será establecido por el Cabildo de Oficiales. Dentro de la homogeneidad que debe imperar en todo momento, el cabildo de Oficiales está facultado para aplicar diferentes cuotas de salida en atención al lugar que se ocupe o insignia que se porte dentro del antedicho cortejo.

Regla 145ª. Tendrán la consideración de recursos extraordinarios todas aquellas aportaciones obligatorias que establezca el Cabildo General o que solicite voluntariamente el de Oficiales para sufragar determinados gastos o para enjugar el déficit de las cuentas. En todo caso el Cabildo General es el órgano legitimado para aprobar esta modalidad de ingresos.

Gozarán también del carácter extraordinario los ingresos o aportaciones procedentes de limosnas, donativos, subvenciones y demás ingresos que no estén destinados a la Bolsa de Caridad.

Bajo ninguna circunstancia el Cabildo de Oficiales aceptará donativos condicionados a alguna finalidad que no pudiera atender o que fuese atentatoria con la tradición, la imagen o el buen hacer de la Hermandad.

Regla 146ª. Los fondos de la Hermandad, excepto los que hayan sido aceptados con alguna determinada finalidad, se destinarán a atender por su orden los fines de aquélla.

Regla 147ª. El ejercicio económico de la Hermandad dará comienzo el 1 de octubre de cada año, y concluirá el 30 de septiembre del año siguiente.

El Mayordomo pondrá a disposición de los hermanos los datos correspondientes a la contabilidad del último ejercicio al menos durante la semana anterior a la celebración del Cabildo de Cuentas.

Aprobadas las cuentas por el mencionado Cabildo General, serán elevadas para su examen al Vicario general de la Archidiócesis.[24]


[24] Cánones del Código de Derecho Canónico: 319, 1254-1310. Normas Diocesanas para las Hermandades y Cofradías: arts. 54 a 59.