Título Segundo

TÍTULO SEGUNDO

 FINES DE LA HERMANDAD Y COFRADÍA.

Regla 5ª. Los fines de la Hermandad son:

  • Primero: Dar culto público y asiduo a Dios Nuestro Señor y a su Santísima Madre la Virgen María, conmemorando especialmente los sagrados Misterios de la redención por la Pasión y Muerte del Salvador en la Santa Cruz que amorosamente abrazó y por su gloriosa Resurrección, y honrando en particular a María Santísima en su advocación de Esperanza[1].
  • Segundo: Fomentar el perfeccionamiento espiritual de sus miembros, encauzándoles en la formación de una conciencia auténticamente cristiana y facilitandoles el medio de ofrecer público testimonio de su fe y de hacer penitencia.
  • Tercero: Crear entre sus miembros fraternos, fieles o devotos, vínculos de caridad cristiana, impulsandolo a la mutua y generosa asistencia en sus necesidades.
  • Cuarto: Potenciar las obras caritativas y asistenciales de sus miembros, dirigiéndose comunitariamente y haciendo llegar sus beneficios a los hermanos y hermanas necesitados, en primer lugar, y a todo prójimo que lo precise, en general.[2]
  • Quinto: Cualesquiera otros fines que pudieran complementar la realidad social y eclesial de la propia Hermandad bajo la colaboración, supervisión o proposición en su caso del Arzobispo de la Archidiócesis o del órgano designado por la Iglesia a tal fin.[3]

 

CAPÍTULO PRIMERO

CULTOS ANUALES

 Regla 6ª. Cada año, la Hermandad celebrará los siguientes actos de culto:

1.- El Viernes Santo hará la Hermandad estación de penitencia según se establece en el Capítulo siguiente.

2.- El 14 de septiembre, festividad litúrgica de la Exaltación de la Santa Cruz, tendrá lugar la Fiesta Principal de Instituto en honor de la Santísima Cruz, con solemne Misa, a cuyo Ofertorio todos los miembros de aquélla renovarán su juramento en defensa de las verdades de nuestra Fe Católica.

3.- Desde el primer lunes de Cuaresma se celebrará solemne quinario en honor de Nuestro Padre Jesús Nazareno. El quinto día todos los presentes en dichos cultos adorarán la bendita imagen de Nuestro Padre Jesús que se encontrará en solemne besamanos.

4.- Coincidente con la festividad de la Expectación de Nuestra Madre y Señora, María Santísima de la Esperanza, se celebrará solemne triduo cuyo tercer y último día habrá de coincidir con el dieciocho de diciembre.

5.- Cada 26 de julio la Hermandad y Cofradía honrará a su amantísima titular Señora   Santa Ana con la celebración de una solemne misa en el altar que dicha Santa tiene en nuestra Ermita.

6.- El segundo viernes de cada mes de noviembre, la Hermandad celebrará solemnes Honras Fúnebres por todos los hermanos y hermanas fallecidos, haciendo especial mención de aquellos que fallecieron en el último año.

     No obstante lo anterior, en la fecha más cercana posible al fallecimiento de cada miembro de la Hermandad, se celebrará, asimismo, sufragios por su alma, con Santa Misa, a cuyo final se rezan cinco Padrenuestros.

7.- La Hermandad honrará a San Juan Evangelista en su festividad litúrgica.

8.- La Hermandad y Cofradía celebrará, de común acuerdo con el ordinario de la localidad, Misa de Hermandad todos los viernes del año.

9.- La Hermandad posibilitará que todos los viernes del año, a excepción hecha del Viernes Santo, se encuentre abierta la Ermita y, por ende, el acceso al camarín de Nuestro Padre Jesús para que todo aquel creyente que así lo desee pueda besar los pies de su bendita imagen.

Regla 7ª. No obstante lo establecido en la Regla precedente, el Cabildo de Oficiales de la Hermandad podrá, cuando para ello exista causa razonable, organizar cualquier función o acto de culto impetratorio, de acción de gracias, de desagravio o de cualquier otra análoga finalidad.

Regla 8ª. La Hermandad asistirá corporativamente a las procesión del Corpus Christi.

                 En este mismo sentido, y mediando invitación al efecto, podrá asistir a cuantos actos y cultos supongan un mayor hermanamiento con la Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla, Archicofradía Pontificia y Real de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santa Cruz en Jerusalén y María Santísima de la Concepción con quien ya estableciera lazos de filiación en octubre de mil novecientos setenta y nueve.

              El Cabildo de Oficiales está facultado para aceptar o declinar cualquier otra invitación que se haga a la Hermandad a fin de que asista corporativamente, o por comisión de sus hermanos, a los actos que organicen otras entidades o personas religiosas o civiles. En todo caso declinará necesariamente las relativas a actos que coincidan con los cultos establecidos en los apartados 1 a 7 de la Regla 6ª.

 

 CAPÍTULO SEGUNDO

ESTACIÓN DE PENITENCIA

Regla 9ª. Como el más importante acto de culto y razón fundamental de la constitución de la Hermandad, todos los hermanos y hermanas, darán público testimonio de su fe y harán penitencia saliendo en procesión, en la madrugada de cada Viernes Santo con la Sagrada imagen de Nuestro Padre Jesús para hacer estación a la Parroquia de Santa María de la Encarnación, adorar en ella a Nuestro Señor presente en la Eucaristía, y regresar seguidamente a la Ermita sede de la Hermandad.

        Asimismo, en la mañana del Viernes Santo, volverán todos los hermanos a dar público testimonio de su fe y harán estación de penitencia saliendo en procesión y acompañando a las Sagradas Imágenes de Nuestro Padre Jesús y de su Madre, María Santísima de la Esperanza.

Regla 10ª. Ambas procesiones irán encabezadas por la Cruz de Guía. En el cortejo que acompaña al Señor, en sus dos salidas procesionales, figurarán necesariamente el Estandarte, la Bandera Negra, y el Libro de Reglas de la Hermandad. En el de la Virgen, por su parte, participarán la bandera Verde y el Simpecado. A uso y costumbre de las cofradías de la provincia, podrán figurar en ambas procesiones la Cruz Parroquial, el Senatus y un número de bocinas no superior a seis.

           La creación de nuevas insignias destinadas a formar parte del cortejo penitencial, sólo podrá ser acordada por la mayoría absoluta del Cabildo General de la Hermandad.

Regla 11ª. Las insignias irán flanqueadas por hermanos que portarán faroles en los casos de la Cruz de Guía y el Senatus, y de varas en el resto de los casos. Las mencionadas varas trabajadas en plata o metal plateado estarán rematadas por las cinco cruces de Jerusalén.

 Regla 12ª. Delante de las Sagradas Imágenes de los Titulares irán sendas presidencias de tres hermanos con varas. Irrenunciablemente la presidencia en la procesión de la Madrugada la conformarán el Hermano Mayor y los dos Consiliarios. Esta misma presidencia, y también con carácter irrenunciable, antecederá al paso de la Imagen de la Santísima Virgen, mientras que el Teniente Hermano Mayor acompañado por otros dos Oficiales de la Junta de Gobierno, lo hará en la presidencia del paso de N.P. Jesús Nazareno en la mañana del Viernes Santo. La imposibilidad de comparecencia de alguno de los miembros antes citados dará lugar a la sustitución por los Censores por su orden y en defecto de estos por los miembros que perteneciendo a la Junta de Gobierno de la Hermandad sean designados por el Diputado Mayor de Gobierno de común acuerdo con el Hermano Mayor.

 Regla 13ª. Delante de cada presidencia podrán figurar sendas antepresidencias de tres hermanos con cirios apagados, del color correspondiente.

                   Al lado de las maniguetas de los pasos procesionales figurarán ocho hermanos. Si las imágenes fuesen llevadas en andas por los hermanos de la Hermandad, serán éstos los encargados de portarlos, acompañados de un número de hermanos no inferior a ocho por cada paso.

 Regla 14ª. Los hermanos que no porten insignias o varas, ni tengan asignada otra función en el cortejo, llevarán a su voluntad cirios o cruces penitenciales.

                 Los cirios serán de cera y de color morado o verde, según figuren en el cortejo que precede, respectivamente, a las Imágenes de Nuestro Padre Jesús Nazareno o de María Santísima de la Esperanza.

                Las cruces penitenciales serán arbóreas.

 Regla 15ª. Sólo podrán figurar en el cortejo los hermanos y hermanas que vistan el hábito nazareno establecido en estas Reglas.

                 Los hermanos sacerdotes que lo prefieran, podrán integrarse en el mismo vistiendo la sotana o hábito talar de su orden, con el escudo de la Hermandad en el lado izquierdo del pecho. En este caso sólo podrán portar el libro de la Reglas y las varas de acompañamiento de esta insignia.

                 También podrán figurar en el cortejo un número prudencial de hermanos de hasta doce años, que actuarán de monaguillos, y que se situarán delante de ambas presidencias debiendo un celador, velar por la compostura de dicho singular séquito.

 Regla 16ª. El cortejo procesional correspondiente a la salida de la Madrugada del Viernes Santo sólo podrá llevar una capilla delante del paso, como único acompañamiento musical. Sin embargo en la salida procesional de la mañana de Viernes Santo las imágenes serán acompañadas por sendas bandas al uso

 Regla 17ª. Ningún hermano adquirirá derecho alguno a figurar en el cortejo con insignia o puesto determinado, salvo por su cargo en la Junta de Gobierno en los casos expresamente contemplados en estas Reglas. El reparto de varas, maniguetas, insignias, cirios de escolta, se hará por estricto orden de antigüedad, de mayor a menor, entre los hermanos que así lo solicitaren, y sin que se reserven de un año para otro a favor de aquél que la hubiere portado en el cortejo procesional.

 El Cabildo de Oficiales resolverá toda cuestión que pueda suscitarse sobre el particular con base en la antigüedad de los hermanos, pero dejando siempre a salvo el interés y la conveniencia de la corporación.

 Regla 18ª. El orden y compostura del cortejo procesional, el exacto cumplimiento del horario establecido y la resolución de las incidencias que puedan sobrevenir durante la estación penitencial estarán encomendados a un grupo de hermanos llamados celadores o canastillas, los cuales serán designados por el Cabildo de Oficiales a propuesta del Diputado Mayor de Gobierno.

 Bajo las órdenes del Diputado Mayor de Gobierno, cada celador tendrá directamente a su cargo un tramo de nazarenos, sin que pueda abandonarlo salvo por expresa indicación de aquél.

 Regla 19ª. De entre los celadores, el Cabildo de Oficiales designará, cada año, también a propuesta del Diputado Mayor de Gobierno, a los llamados Diputado de Cruz y Fiscales de los pasos.

          El primero abrió la marcha de la procesión y cuidará del itinerario y horario fijados.

 Los segundos cuidarán del transporte de las Sagradas Imágenes, regulando su marcha y paradas, exigiendo de quienes las porten, a través en su caso del capataz, el exacto cumplimiento de las normas establecidas por el Cabildo de Oficiales.

 Regla 20ª. Toda incidencia que pueda sobrevenir a las Sagradas Imágenes, a los pasos o andas, o a los elementos propios de sus exorno será resuelta por los Priostes de la cofradía, que no estarán integrados en las filas de nazarenos, sino que marcharán en lugar inmediato a aquéllas.

               Ningún hermano que vista el hábito nazareno se acercará, durante la estación de penitencia,   a las Imágenes o marchará junto a ellas, excepto el Diputado Mayor de Gobierno, los Fiscales de paso o los manigueteros.

 Regla 21ª.- El Diputado Mayor de Gobierno, como responsable de todo el cortejo procesional, podrá recorrerlo cuando lo crea necesario, marchando por dentro de las filas de hermanos, pero deberá servirse en lo posible de los Celadores o canastillas.

 Regla 22ª. El frente de las Imágenes sólo será ofrecido al Santísimo Sacramento, al Jefe del Estado y al Ordinario de la diócesis.

 Regla 23ª. Los hermanos que portan cirios los llevarán verticalmente y suspendidos a escasos centímetros del suelo mientras pasan tanto por el interior de la Ermita de la Hermandad como de la Parroquia de Constantina, así como a la salida de dichos templos hasta tanto que de los mismos haya salido la totalidad del cortejo. En todo momento, los hermanos marcharon con los cirios levantados y apoyados en la cadera, apoyándolos en el suelo cuando así se indique y siempre guardando el orden que los celadores le señalen, es decir, los cirios se levantarán desde la Cruz de Guía hasta el paso y se apoyarán en el suelo, asimismo, con ese orden, no pudiendo ningún hermano apoyar o levantar el cirio hasta tanto no lo haga el hermano situado inmediatamente delante de él.

              Los nazarenos que acompañan a la Virgen vistiendo la túnica descrita en la Regla 51, y portan cirios, los llevarán suspendidos ligeramente inclinados hacia arriba, manteniendo oculto bajo la capa el extremo inferior de los mismos cuando caminen, apoyándolos cuando reciban las indicaciones correspondientes de los celadores.

               Las cruces penitenciales se llevarán con la cruceta apoyada en el hombro y el asta o brazo largo hacia atrás, en la misma forma en que aparece llevándola la Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

 Regla 24ª. Los hermanos que portan cirios y cruces penitenciales marcharán en doble hilera y por parejas. Si quedase algún hermano sin poder formar, irá en medio de la última de cada tramo. Si portarse cirio lo llevará encendido y suspendido verticalmente.

 Regla 25ª. Al regresar a la Iglesia, los hermanos permanecerán en ella con las insignias, varas, cruces y cirios encendidos hasta que haya penetrado y descansado el paso en cuyo cortejo hayan figurado.

 Regla 26ª. Si algún año se suspendiese la salida procesional, los hermanos presentes en la Iglesia rezarán el ejercicio del Vía Crucis u otro rezo adecuado a las circunstancias.

               Si, una vez iniciada la salida, se interrumpiese, y el cortejo regresase a la Iglesia sede de la Cofradía, se dará por finalizada la misma.

Si la Cofradía hubiese de buscar cobijo accidental para sus Imágenes e insignias en algún templo u otro lugar del recorrido, corresponderá al Hermano Mayor decidir si los hermanos esperan en sus respectivos sitios la reanudación de la estación de penitencia o si se disgrega el cortejo, porque dicha espera se previese larga y penosa. En este caso se dará por finalizada la estación, y el Cabildo de Oficiales dispondrá lo necesario para reintegrar cuanto antes a la sede de la Cofradía a las Imágenes de sus Titulares, haciéndolo siempre en forma de procesión en la que, como únicas insignias, figurarán la Cruz de Guía, el Estandarte, si la procesión suspendida es la de la Madrugada del Viernes Santo, mientras que a dichas insignias habría que añadir la Bandera Verde si la Estación de Penitencia suspendida es la del Viernes Santo. En dichas procesiones se integrarán los hermanos y, en su caso, todo fiel que lo desee, sin vestir hábito penitencial alguno.

 Regla 27ª. El secretario levantará acta de la salida procesional anual, haciendo constar los nombres de los hermanos que hayan participado en la misma y las incidencias que hayan podido acaecer. En caso de suspensión, se hará constar por medio de la correspondiente diligencia, con mención de las circunstancias que la hayan motivado.

 Regla 28ª. Sólo el Cabildo General de la Cofradía podrá autorizar la salida procesional de las Imágenes de sus Titulares en ocasión distinta a la estación penitencial y cuando concurra algún motivo justificado y extraordinario. La autorización del Cabildo General, previo informe tanto del Párroco de la localidad como del Consejo Local de Hermandades y Cofradías,   se someterá en su caso a la licencia del Vicario General de la Diócesis[4].

Regla 29ª. En lo no previsto en el presente capítulo la Hermandad y Cofradía se guiará por lo preceptuado por el Reglamento de Régimen Interno que lo desarrolle.

 

CAPÍTULO III

RESTANTES FINES

Sección Primera: Fines Piadosos, sociales y formativos.

Regla 30ª. El cabildo de Oficiales de la Hermandad inspirará, alentará y organizará toda clase de actos que contribuyan a la más perfecta formación religiosa, social y cultural de sus miembros y de los fieles en general, tales cono Ejercicios Espirituales, conferencias, retiros, convivencias, coloquios y demás similares.

 Regla 31ª. El mismo Cabildo, y cada hermano en particular, cuidarán de que, sin publicidad alguna, se asista en sus necesidades espirituales y materiales a aquellos otros que lo precisen.

                A su vez, el hermano necesitado espiritual o materialmente, acudirá con cristiana libertad a los Oficiales y a los restantes hermanos, exponiéndose su problema en demanda de posible solución.

 Regla 32ª. Cada hermano pedirá a los Titulares de la Hermandad por la salud de aquellos otros que enfermasen, y les visitarán para consolarles, asistirles y ayudarles en lo que precisen.

               El hermano que conociese el fallecimiento de algún otro, encomendará su alma a Dios Nuestro Señor, rezando cinco Padre Nuestros en memoria de las Cinco Llagas del Redentor, y dará inmediata cuenta a la Junta de Gobierno que si, es posible, se personará en el domicilio del hermano fallecido para orar ante sus restos y acompañara la familia a darle cristiana sepultura. A la mayor brevedad, la Junta de Gobierno dispondrá la celebración de la Santa Misa por el eterno descanso del difunto, prevista en la Regla 6ª, apartado 8º.

Regla 33ª. La Hermandad dispondrá de instalaciones donde los hermanos puedan reunirse y acrecentar sus lazos de afecto. Dichas instalaciones no podrán estar abiertas y concurridas durante los actos solemnes de culto.

 

Sección Segunda: Bolsa de Caridad.

Regla 34ª. La Bolsa de Caridad de la Hermandad es la sección de ésta que, con sus propios medios, prestará asistencia material a las personas acreedoras de ello según estas Reglas, como medio de que todos los hermanos se ejerciten en el amor cristiano a sus semejantes.

 Regla 35ª. Los fines de la Bolsa de Caridad son los de atender a los hermanos necesitados de socorro o ayuda, sufragando en particular los gastos de entierro de aquellos que fallezcan desamparados de familiares y faltos de medios económicos y en general cualquiera otros que, a juicio del Cabildo de Oficiales y según el espíritu de estas Reglas, sean dignos de la atención de la Hermandad a través de su Bolsa de Caridad.

 Regla 36ª. Para atender sus fines, la Bolsa de Caridad contará con los óbolos depositados en los cepillos destinados a ello, con los donativos que para la misma se reciban, con las cuotas voluntarias que los hermanos establezcan en su beneficio, con las cuestaciones que el Cabildo de Oficiales acuerde efectuar en las Misas y actos de culto, con las aportaciones de la Hermandad en forma de porcentajes, no inferiores al cinco por ciento, establecidos por el Cabildo de Oficiales sobre sus ingresos anuales, y con cualquiera otros recursos que circunstancialmente se arbitren.

 Regla 37ª. La Bolsa de Caridad dependerá del Cabildo de Oficiales que designará a un Diputado llamado de Caridad, para que coordine su labor asistencial y se ocupe de la ejecución material de los acuerdos con ella relacionados.

 Regla 38ª. La Administración de los fondos de la Bolsa de Caridad corresponderá al Mayordomo de la Hermandad, que la llevará en forma independiente de la del resto del patrimonio de ésta. Aquél en unión del Diputado coordinador podrá disponer de tales fondos para resolver necesidades y casos urgentes, dando posterior cuenta de lo acontecido en el más próximo Cabildo de Oficiales que tenga lugar.


 

[1] Normas Diocesanas, Art. 1. Carácter y naturaleza de asociación pública. Asimismo v. Cánones 114, 834, 1186-1188.

[2] Aras. 6, 7 y 8 de las Normas Diocesanas

[3] Art. 15 de las Normas Diocesanas. También el canon 313 sobre los fines que en el momento de la erección como canónica toda Hermandad manifiesta cumplir. La relaciones jurídicas y pastorales entre Hermandades y Arzobispado se canalizan a través de la persona del Vicario General.

[4] Canon 530.6º y Normas Diocesanas, Art. 52.3